miércoles, 11 de septiembre de 2013

SIRACUSA, UN REMANSO DE PAZ EN LA ISLA DE LOS CÍCLOPES


 

CUANDO ENTRAS POR PRIMERA VEZ EN SIRACUSA, UNA PAZ Y TRANQUILIDAD POCO HABITUAL EN LA CAÓTICA SICILIA SE HACEN DUEÑAS DE TI. 

 


Como si de magia se tratara, todo el estrés y el alboroto del que se caracteriza la gran isla de la antigua Magna Grecia queda a un lado cuando te vas adentrando en la pequeña ciudad de Siracusa, el ruido queda sustituido por la calma y los humos de las vespas italianas parecen haber desaparecido para dar lugar a un blanco abrumador y pequeñas calles solitarias donde no abunda el gentío. Según Cicerón (106-43 a.C.), escritor, orador y político romano, Siracusa era la ciudad más bella del mundo, y no es para menos.

 
Siracusa es un lugar inaudito. Eso mismo debieron pensar los corintios cuando fundaron la colonia de Siracusa (la segunda colonia griega en la isla) a manos de Arquías en el 734 aC en la pequeña isla de Ortigia, que se encuentra a modo de apéndice en la parte sur de la actual ciudad. La colonización (la metrópolis o ciudad madre enviaba a un conjunto de hombres para que fundara una nueva polis o ciudad en otro territorio) era una práctica muy común en la antigua Grecia por fines de diverso tipo, en su mayoría políticos o comerciales. Los lugares donde se establecería la nueva ciudad eran elegidos por cumplir varias características y en el caso de Siracusa ésta las cumplía todas:

  • lugar de fácil acceso por mar
  • lugar fácil de defender (en una isla próxima a la costa, sobre un promontorio o una colina)
  • lugar rodeado de un territorio rico
  • lugar con aprovisionamiento de agua permanente
Así que con esas llegaron los griegos a esta maravillosa isla. Hoy en día, no tiene mucho que envidiar. Aún se conservan vestigios de su dorada época y lo más impresionante es cómo éstos se han integrado en la modernidad de la ciudad. Ya a la entrada, nada más pasar el puente que separa la zona "continental" de la isla de Ortigia, nos encontramos con las ruinas del antiguo Templo de Apolo descubierto en 1862 y que data de principios del siglo VI a.C. Aunque las ruinas son escasas contrarrestan por su importancia debido a que se trata del templo dórico* períptero** más antiguo de Sicilia.




La otra joya de la ciudad, algo totalmente insólito, es la construcción de la catedral (en el siglo VII dC) sobre el Athenarion o templo de Atenas del siglo V aC. Es algo así como decir que el templo cristiano está literalmente incrustado en la estructura del templo griego. Los muros de la Catedral están sorteados entre las columnas dóricas, manteniendo la estructura antigua y reaprovechando todos los materiales posibles del templo de época anterior. Es algo maravilloso de descubrir a lo que los ojos no dan crédito por su impresionante cohesión.






En la misma plaza, se nos presenta una gigantesca y plateada escultura de un hombre a medio hundir en el propio suelo. Esta figura de grandes dimensiones representa a Arquímedes (S.III aC), matemático griego, físico, inventor, ingeniero, astrónomo... Parece que las grandes personalidades se quedaron en otro tiempo. Arquímedes, natural de Siracusa, murió en la misma ciudad durante la segunda guerra púnica, en el 212 a.C. Conocido por numerosos inventos y teorías matemáticas, destaca el principio de Arquímedes, según el cual todo cuerpo sumergido en un fluido experimenta un empuje vertical y hacia arriba igual al peso de fluido desalojado. Se cuenta que a esta conclusión llegó cuando al tomar un baño observó que el nivel del agua ascendía al introducirse él dentro de la bañera y emocionado por tal descubrimiento salió desnudo por las calles gritando "εὕρηκα, εὕρηκα!" (¡lo encontré, lo encontré!)




A las afueras de la isla de Ortigia se conserva la zona arqueológica de Neápolis, donde podemos visitar varios monumentos arqueológicos que atraen a miles de visitantes cada año. El primero de ellos, y el más impresionante a mi parecer, es el teatro griego, bastante bien conservado en general aunque con algunos visibles desperfectos por el paso del tiempo. La cavea del mismo era una de las más grandes construidas y actualmente parcialmente desaparecida. Aun hoy día se sigue usando como espacio para representaciones teatrales y diferentes eventos y espectáculos.





En la parte izquierda de la entrada podemos divisar los restos del anfiteatro romano, otro de los edificios que se encuentran en esta zona arqueológica, aunque de peor conservación y parcialmente excavado.



Lo que no puede dejar de ver el visitante es la llamada "Oreja de Dionisio", una gran cueva en la roca que tuvo como función principal la de cantera y que impacta por sus grandes dimensiones. Su nombre hace alusión a Dionisio (Dionisio I o Dionisio el Viejo), tirano de Siracusa, que encerró en dicha gruta a los prisioneros atenienses para realizar trabajos forzosos en la extracción de la piedra caliza. 




Con todo, no es menos recomendable dar simplemente unos paseos bordeando las murallas de la pequeña isla, perderse por sus calles, admirar los ornamentados edificios y disfrutar de un helado siciliano ante el atardecer de sus rincones o de un café italiano en las terrazas contemplando la serenidad de sus noches.




* Dórico: el más primitivo de los órdenes arquitectónicos clásicos.
** Períptero: edificio rodeado por columnas alineadas en cada uno de sus lados.

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